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De Jesús a Traslúcido

 

¿QUÉ PEDAGOGÍA?

En cualquier ámbito educativo observamos una tendencia mayoritaria a practicar un tipo de enseñanza que repite modelos desfasados, donde alumnado y profesorado permanecen alejados, cuando no enfrentados. Una enseñanza en la que lo único importante son los conocimientos, despreciando otros aspectos fundamentales como los valores. Una enseñanza que busca la especialización en vez de la formación integral de la persona. Una enseñanza llena de tópicos nefastos como aquel que dice que cuanta más caña dé el profesorado, mejor. Una enseñanza, en suma, que traiciona el origen etimológico de la palabra educar: guiar, conducir.
Duele tener que decir que el mundo del teatro, en general, y el del Clown, en particular, no son una excepción. Demasiados profesores, y a veces también alumnos, a los que, con frecuencia, sólo les preocupa la búsqueda de la excelencia y el ejercicio de la competitividad, mientras ignoran la importancia de la transversalidad y se olvidan de formar buenas personas y no sólo buenos payasos o payasas.
De ahí la importancia de detenernos atentamente en las siguientes reflexiones sobre cómo enseñar y cómo aprender, sobre cómo practicar lo que hemos llamado el enseñaje: enseñar aprendiendo y aprender enseñando con una actitud facilitadora, desde el disfrute y el juego. Desde una actitud, en el profesorado, de compromiso con su profesión, de máximo esfuerzo y entrega, una actitud que haga que cuando acaben la sesión, el taller o el curso, sintamos la satisfacción del autodeber cumplido, con el cuerpo y la mente exhaustos y relajados al mismo tiempo. Una actitud entusiasta que transmita el mensaje de Esto es lo que yo sé, sacad lo que sabéis vosotros y exploremos juntos. Una actitud que funcione como modelo de lo que se le pide al alumnado, hacerlo lo mejor posible, es decir, poniendo en funcionamiento todas las capacidades a pleno rendimiento, con ilusión, concentración y placer.

 

CONTRA UNA PEDAGOGÍA DEL SUFRIMIENTO

                                                                                     Es verdad que sufriendo se pueden aprender cosas.                    
                                                                                     Lo malo es que al sufrir perdemos fuerzas para
                                                                                     servirnos de ellas
                                                                                                                                                  Cesare Pavese

 

La pedagogía del sufrimiento contiene elementos nocivos para la salud y el espíritu. Esta pedagogía consiste en intentar estimular al alumnado presionándolos, con un tono y una actitud exigentes que rayan con el autoritarismo y la mala educación. Como todo se plantea en términos de éxito o fracaso, y muchas veces en una atmósfera de urgencia, su práctica y sus efectos pueden ser devastadores para las personas y su autoestima.
Veamos las bases sobre las que se sustenta:

Lo dijo Blas, punto redondo
1) Todo pasa por la crítica y sentencia del profesor. Acostumbrarse a su opinión exclusiva, renunciando a la propia y a la de los compañeros, crea una dependencia y una visión parcial y unilateral de la evolución del aprendizaje de cada persona. El profesor que juzga severa y continuamente, con un exceso de presión y exigencia, impide que aprendamos a atarnos solos los cordones de los zapatos, necesitando siempre que sea él, o ella, quien lo haga.

La letra con sangre entra
2) La seriedad es un imperio, aliado con la complicidad del miedo y la inseguridad, que se nos cuela como el frío por todas nuestras rendijas cognitivas y emocionales, impidiéndonos el movimiento y la expresión libres. Bajo su influencia perdemos capacidad, ya que produce tensión, insalubridad psíquica, autoexigencia desmedida, pensamientos negativos, preocupación, impaciencia, estrés e ineficacia.

Donde hay patrón no manda marinero
3) El formador interrumpe constantemente al alumno en sus improvisaciones, supuestamente para estimular y provocar una reacción ante la adversidad. En la práctica, como consecuencia de resaltar constantemente lo que se hace mal, la autoconfianza del alumnado se resquebraja y pasan a ser personas sin iniciativa, dependientes de la persona que sabe.

Dime de qué presumes y te diré de lo que careces
4) La relación profesor-alumno se basa en una distribución de roles, en los que el alumno ha de sacrificar sus pequeñas verdades ante la GRAN VERDAD del profesor. Se prioriza la Enseñanza del Maestro-gurú, que sienta cátedra para protegerse de las turbulencias de todas sus contradicciones, frente al aprendizaje del alumno-pequeño saltamontes. Por ello, lo importante no es que todos los alumnos realicen las propuestas, sino que lo hagan unos pocos para ilustrar el discurso del profesor.

Tonto el último
5) Se ignora la importancia del buen ambiente durante las clases. Se desaprovecha el grupo y sus posibilidades como motor generador de estímulos para las personas que lo componen. Se potencia el individualismo y el sálvese el que pueda, con juegos eliminatorios o no permitiendo que todas las personas hagan las improvisaciones de cada sesión.

Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer
6) La posibilidad del descubrimiento, individual o colectivo, queda vetada implícitamente, ya que cada sesión es una excusa para que el profesor confirme lo que piensa y proyecte lo que espera, sin dejar resquicio a algo diferente. Por ello, no hay espacio ni tiempo para las reflexiones o evaluaciones, individuales y de grupo, durante o después de cada sesión.

 

POR UNA PEDAGOGÍA DEL PLACER

                                                                                       El arte supremo del maestro es despertar el placer
                                                                                       de la expresión creativa y el conocimiento
                                                                                                                                                 Albert Einstein

 

La pedagogía del placer es la ciencia y el arte de educar con, desde, hacia, para, por y a través del placer. Pretende recuperar para los adultos la manera de aprender de los niños. Desde el juego y la espontaneidad, divirtiéndonos en un proceso de aprendizaje basado en la curiosidad y la experimentación. Sin dramatizar, sin frustrarse, con entusiasmo, voluntad y esfuerzo, aceptando con naturalidad la dinámica de ensayo y error, y entendiendo que siempre es mejor aprender disfrutando que sufriendo.
Los pilares sobre los que se sostiene esta pedagogía son:

Me equivoco, luego existo
1) Ante el error, relajación y aceptación. Practiquemos la autocrítica sana, que básicamente consiste en distanciarse de sí mismo cultivando la capacidad de verse desde fuera. Hay que tomar conciencia de las propias limitaciones, aceptándolas con normalidad y disfrutando tanto de los aciertos como de los errores, porque ambos contribuyen al aprendizaje. Escuchar las opiniones de los demás, profesor incluido, y sobre todo, desarrollar la propia.

La letra con humor entra
2) El humor y la risa conforman un estilo, una actitud, un medio para enseñar y una llave para aprender. Si hemos alabado los beneficios del humor y la risa para las personas que reciben el arte del clown, nada mejor para la formación de éste que las mismas herramientas. A través de ellas somos más eficaces, ya que producen motivación, compañerismo, identidad de grupo, distensión, creatividad, efecto transformador, función terapéutica y autoestima.

Dime lo mejor y afrontaré lo peor
3) La autoestima es el principal aliado para cualquier persona que afronta una tarea. Por ello consideramos fundamental dejar hacer al alumno en las improvisaciones desde su capacidad imaginativa singular y resaltar los aspectos positivos primero, para después poder afrontar con más confianza y receptividad la crítica sana e imprescindible en cualquier proceso de aprendizaje.

Nadie enseña si nadie aprende
4) La relación profesor-alumno se basa en la empatía y no en el status. El formador no es infalible, no lo sabe todo, aprende mientras enseña, no debe buscar el lucimiento sino ayudar al alumno y debe ser coherente con lo que enseña. Lo mejor que puede hacer es buscar el equilibrio entre las buenas maneras, las pautas claras y la asertividad en sus opiniones.

Todos para uno y uno para todos
5) El ambiente y la atmósfera que se crea en un grupo juegan un papel importante dentro del aprendizaje individual. Cuanta más complicidad y solidaridad, mejor será el grupo y cuanto mejor sea el grupo mejor le irá a cada persona que lo componga. Se valora el uso de juegos corporativos y que cada persona tenga su espacio y su tiempo en cada sesión.

Lo bueno, si nuevo, dos veces bueno
6) Todo el grupo, profesor y alumnos, permanece alerta y abierto a descubrir nuevas fórmulas y posibilidades para los ejercicios, la idea de clown y el proceso de aprendizaje, en general. Cada sesión tiene sus momentos para reflexionar entre todas las personas y evaluar los procesos, individuales o de grupo.

 

CUADRO COMPARATIVO ENTRE AMBAS PEDAGOGÍAS

Indiscutiblemente, ambas metodologías pueden lograr buenos resultados, pero una representa el pasado y el autoritarismo de la educación tradicional, mientras que la otra representa el futuro y la creatividad como símbolo de un nuevo paradigma educativo. Además, esta última es, indiscutiblemente, más sana. Y en la enseñanza del clown, que es risa, emoción y ternura, parece razonable pensar que sólo puede haber una vía.
Chicos y chicas, querida gente con ganas de aprender…
…no permitáis que ningún profe o profa os trate mal.

PEDAGOGÍA DEL PLACERPEDAGOGÍA DEL SUFRIMIENTO
Lo importante es aprenderLo importante es enseñar
Se valora el procesoSe valora el resultado
FacilitaDificulta
DesbloqueaBloquea
ClarificaConfunde
Genera seguridad y confianzaProduce miedos y desconfianza
Expande la creatividadComprime la creatividad
El formador opinaEl formador juzga
Se guíaSe dicta
Hace que las cosas difíciles parezcan fácilesConvierte las cosas fáciles en difíciles
¡Qué apasionante!¡Qué duro!

 

MANUAL BÁSICO DEL PEDAGOGO

                                                                                             La actitud creativa ante la educación significa
                                                                                             descubrimiento, liberación y fomento de los
                                                                                             potenciales del ser humano, tanto del que
                                                                                             enseña como del que aprende
                                                                                                                                                             Erika Landau
               
Es probable que muchos de los lectores tengan ya un largo bagaje a sus espaldas como pedagogos. Durante ese tiempo habrán desarrollado su propio método, que es de lo que se trata. Ya se sabe, cada maestrillo tiene su librillo. No obstante, pensando en los que aún no tienen tanta experiencia y en que siempre es bueno conocer otros librillos, allá van algunas indicaciones sobre lo que podemos considerar fundamental a la hora de formar, desde la perspectiva del enseñaje, que mencionamos anteriormente.

A nivel general:

 

Para la persona que enseña: